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Para los padres: Control de la diabetes (de 12 a 17 años)

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El control de la diabetes en preadolescentes y adolescentes no siempre es fácil. Quizás le parezca que hay muchas cosas que debe recordar. ¡Pero no tiene por qué hacerlo solo! Colaborará con el médico, el personal de enfermería, el educador en diabetes, el dietista y otros miembros del equipo de su hijo para elaborar un plan de control de la diabetes. Es recomendable que tenga un plan de control de la diabetes que le oriente sobre el tratamiento general de la diabetes de su hijo. El plan debe incluir:

  • Qué medicamentos toma su hijo, cómo administrárselos y cuándo usar cada uno.
  • Cómo controlar los niveles de azúcar en la sangre.
  • Cuáles son los síntomas de la hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en la sangre) y cómo tratarla.
  • Cuáles son los síntomas de la hiperglucemia (nivel alto de azúcar en la sangre) y cómo tratarla.
  • Cómo contar los carbohidratos.
  • Qué debe hacer con respecto a la actividad física y el deporte.
  • Qué debe hacer si su hijo enferma, por ejemplo, de un resfriado o de gripe.
  • Qué debe hacer en caso de emergencia.

Asegúrese también de hablar con el médico de su hijo sobre la guardería y la escuela.

Cada vez son más los adolescentes que tienen diabetes de tipo 2 (en lugar de tipo 1). Es probable que no necesiten inyecciones de insulina, pero sí deberán controlarse el nivel de azúcar en la sangre y aprender a elegir una alimentación saludable y a hacer ejercicio. Es posible que necesiten medicamentos orales, la mayoría de los cuales no deberían provocar niveles bajos de azúcar en la sangre.

Cómo controlar el nivel de azúcar en la sangre de su hijo

A esta edad, puede que no resulte fácil mantener los niveles de azúcar en la sangre de su hijo preadolescente o adolescente dentro de los límites adecuados. Esto se debe a las hormonas que provocan la pubertad. Por lo tanto, no se preocupe si los niveles de azúcar en la sangre de su hijo no son perfectos. Anime a su hijo a asumir parte de la responsabilidad de los controles de azúcar en la sangre a medida que vaya creciendo. Su hijo debe estar preparado para medirse el nivel de azúcar en la sangre con regularidad, tal y como le haya indicado el médico. Los mejores lugares para realizar las mediciones son los laterales de las yemas de los dedos. Aunque su hijo se mida él mismo el nivel de azúcar en la sangre, usted debe supervisar los resultados. Esta es la única forma de asegurarse de que el nivel de azúcar en la sangre se mantiene dentro de unos límites saludables. Puede actuar como guía de su hijo. Para ello:

  • Siéntese con su hijo al menos una vez a la semana para hablar sobre sus niveles de azúcar en la sangre.
  • Descargue los resultados del glucómetro en una computadora. O revise los resultados en sus registros.
  • Comenten juntos si los niveles de azúcar en la sangre de su hijo se mantienen dentro de los valores recomendados.

Si tiene dificultades para mantener los niveles de azúcar en la sangre de su hijo dentro de los valores recomendados, el médico de su hijo puede ayudarle. Puede aconsejarle nuevas formas de medir los niveles de azúcar en la sangre de su hijo. Un ejemplo es la glucometría continua. Avisa a los usuarios de los cambios en los niveles de azúcar en la sangre. Esto permite a su hijo tomar decisiones rápidas sobre la alimentación, el ejercicio y los medicamentos.

Control de cetonas

En ocasiones, es posible que tenga que analizar la orina de su hijo para detectar cetonas. Las cetonas son sustancias químicas que se producen cuando se quema grasa, en lugar de glucosa, para obtener energía (cetosis). Siga las instrucciones que se incluyen con las tiras reactivas y las indicaciones del médico, el personal de enfermería o el educador en diabetes de su hijo. Si hay cetonas presentes, siempre llame al médico de su hijo inmediatamente. Algunas personas también usan medidores domésticos de glucosa y cetonas para detectar la cetosis en la sangre. Pida más información al médico, al personal de enfermería o al educador en diabetes de su hijo.

Cómo controlar los niveles bajos de azúcar en la sangre

Es muy importante que el nivel de azúcar en la sangre de su hijo no baje demasiado. Por lo tanto, usted y su hijo deben controlarlo en la medida de lo posible sin permitir que baje en exceso. Con el tiempo, ambos aprenderán cuál es el nivel normal para su hijo. Esto les ayudará a reconocer los síntomas de una bajada de azúcar. Puede ayudar a su hijo prestando mucha atención a su comportamiento. Es posible que su hijo sufra una bajada de azúcar si tiene los siguientes síntomas:

  • Está muy hambriento.
  • Está pálido.
  • Está muy irritable.
  • Está sudoroso.
  • Está letárgico (con sueño o somnoliento).
  • Mira fijamente al vacío o tiene la mirada vidriosa.
  • Tiembla.
  • Está confuso o tiene dificultades para concentrarse.
  • Se queja de problemas de visión, dolores de cabeza o pesadillas.
  • Le falta coordinación.
  • Se siente mareado.

Si sospecha que su hijo tiene un nivel bajo de azúcar en la sangre, compruébelo de inmediato. Si el resultado es inferior a 70 mg/dL, o a cualquier otro valor que le haya indicado el médico de su hijo, tome medidas. Administre a su hijo de inmediato un azúcar de absorción rápida, tal y como le haya indicado el médico. Vuelva a comprobar el nivel de azúcar en la sangre de su hijo al cabo de 15 minutos para asegurarse de que ya no es bajo. Si sigue siendo bajo, dele más azúcar de absorción rápida. Si su hijo está confuso, no responde, está inconsciente o tiene convulsiones, es posible que su nivel de azúcar en la sangre sea muy bajo. Trate a su hijo de inmediato con glucagón inyectable. Se trata de una sustancia que eleva el nivel de azúcar en la sangre de su hijo muy rápidamente. Lleve siempre consigo un botiquín de emergencia que contenga una inyección de glucagón. (El equipo médico de su hijo le enseñará cómo administrarla). Pregunte al médico de su hijo sobre el glucagón nasal. Está autorizado para niños a partir de 4 años.

Nivel bajo de azúcar en la sangre: Cuándo llamar al médico

Póngase en contacto con el médico de su hijo de inmediato, llame al 911 o acuda al servicio de urgencias del hospital si su hijo:

  • Tiene dificultades para despertarse o no responde.
  • Pierde el conocimiento (se desmaya).
  • Tiene un nivel de azúcar en la sangre inferior al "nivel de peligro" que le haya indicado el médico.
  • Necesita glucagón.
  • Sufre una convulsión.

Cómo llevar el control de las inyecciones de su hijo

Si su hijo tiene diabetes de tipo 2, es posible que no necesite insulina. Sin embargo, las personas con diabetes de tipo 1 sí necesitan inyectarse insulina. La cantidad de insulina que necesite su hijo y la frecuencia con la que debe administrársela pueden variar. Esto incluye tanto la insulina de acción prolongada como la de acción rápida. En la diabetes de tipo 1 siempre se necesita insulina basal, independientemente de si su hijo está comiendo o no. La insulina de las comidas se ajusta en función de la cantidad que ingiera su hijo. Es posible que su hijo muestre interés en ponerse él mismo las inyecciones de insulina. Pero todas las inyecciones DEBEN realizarse bajo supervisión, tanto en casa como en la escuela. Administre la insulina en las zonas con mayor contenido de grasa de:

  • La parte posterior de los brazos.
  • Los costados de los muslos.
  • El abdomen, pero no inyecte a menos de 2 pulgadas (5 cm) del ombligo.
  • Las nalgas.

Pida al médico de su hijo que le enseñe cómo rotar correctamente el lugar de la inyección y cómo evitar las zonas de lipohipertrofia. Se trata de un bulto bajo la piel causado por inyectar insulina en el mismo lugar varias veces. Además, pregúntele cuál es la técnica correcta para inyectar la insulina y cómo evitar inyectarla en el músculo. Inyectar accidentalmente en el músculo o en una zona de lipohipertrofia puede afectar a la absorción de la insulina.

Deje que su hijo decida cuándo está preparado para asumir más responsabilidades. Puede apoyar los esfuerzos de su hijo por hacerse cargo del control de la diabetes. Pero esté preparado para administrarle las inyecciones cuando sea necesario, por ejemplo, si su hijo está enfermo.

Cómo sobrellevar las inyecciones

No es raro que, al principio, los niños se sientan molestos por tener que ponerse inyecciones de insulina. Pero la mayoría se adapta rápidamente al tratamiento de la diabetes. La rapidez con la que su hijo se adapte puede depender de lo cómodo que usted se sienta a la hora de ponerle las inyecciones. Al principio, es posible que usted mismo tenga sus propias inquietudes. Si está nervioso, aquí tiene algunos consejos que pueden ayudar:

  • Quizá le convenga practicar primero consigo mismo. Pregunte al médico de su hijo si puede ponerse una inyección de suero fisiológico estéril para saber qué se siente al recibir una inyección.
  • Si le dan miedo las agujas, usar un dispositivo de inyección puede ayudarle a superar ese miedo.
  • Trate las inyecciones como una rutina normal. Esto ayuda a acelerar el proceso de adaptación tanto para usted como para su hijo.

Si sigue teniendo dificultades, comente sus inquietudes con el equipo médico de su hijo. Ellos podrán ayudarle a adaptarse.

Cómo ayudar a su hijo preadolescente o adolescente a sobrellevar la diabetes

La mayoría de los niños no quieren que se les considere diferentes de sus compañeros. Esto puede suponer un obstáculo para el control de la diabetes, especialmente cuando su hijo está fuera de casa. Anime a su hijo a informarse más sobre la diabetes y a asumir más responsabilidades cuando se sienta preparado. Pero recuerde que es posible que las cosas no siempre salgan bien. Esto no significa que su hijo haya fracasado en el control de la diabetes. Solo tenga en cuenta que es posible que su hijo necesite más apoyo. Si su hijo tiene dificultades para adaptarse a la vida con diabetes, el asesoramiento psicológico podría ayudar. Hable con el médico de su hijo sobre este tema. A medida que su hijo se acerque al final de la adolescencia, pueden empezar a explorar cómo pasar a recibir atención médica para adultos. Infórmese sobre las oportunidades de campamentos de verano para diabéticos. Allí, los jóvenes con diabetes pueden reunirse para compartir entre ellos estrategias de afrontamiento.

La alimentación y su hijo

Su hijo deberá aprender cuáles son los alimentos que más influyen en el nivel de azúcar en la sangre. Tenga en cuenta lo siguiente:

  • El médico, el personal de enfermería o el educador en diabetes de su hijo les explicarán a usted y a su hijo qué son los carbohidratos. Los carbohidratos son alimentos que aportan a su hijo la energía que necesita para crecer. Sin embargo, también elevan más el nivel de azúcar en la sangre y más rápidamente que otros tipos de alimentos. No todos los carbohidratos son iguales. Los carbohidratos complejos, como los que se encuentran en las verduras y los cereales integrales, no elevan los niveles de azúcar en la sangre tanto como los carbohidratos procesados o simples, como los que contienen los dulces, los pasteles y los jugos. Usted y su hijo aprenderán a “contar carbohidratos”. Se trata de una técnica que le ayudará a calcular cuántos carbohidratos consume su hijo cada día. Contar carbohidratos le ayuda a determinar la cantidad de insulina que necesita su hijo.
  • Si es necesario, puede anotar la cantidad de carbohidratos de cada alimento en un trozo de papel. A continuación, introduzca el papel en la bolsa del almuerzo de su hijo cuando vaya a la escuela. Esto ayuda tanto a su hijo como a los maestros a saber cuántos carbohidratos se están ingiriendo. Además, ayudará a su hijo a aprender a relacionar los carbohidratos con la dosis de insulina.
  • El médico, el personal de enfermería o el educador en diabetes de su hijo también les explicarán a usted y a su hijo aspectos relacionados con las grasas y las proteínas. Las comidas con mayor contenido en grasas y proteínas pueden provocar que el nivel de azúcar en la sangre baje demasiado pronto después de comer, o que aumente más tarde de lo habitual. Usted y su hijo aprenderán a ajustar la dosis de insulina para ayudar a mantener un nivel de azúcar en la sangre más estable en función del contenido de la comida.
  • Recuerde que los niños son niños. Aunque en ocasiones pueda ser necesario limitar la ingesta de alimentos para controlar la glucosa, ningún alimento debe estar "prohibido". Los niños siempre buscarán la forma de comer algo dulce a escondidas, sobre todo aquellos que más les gustan. Por lo tanto, incorpore los alimentos que le gustan a su hijo en el plan de comidas. Ajuste las dosis de insulina según sea necesario. Usted y su hijo aprenderán a ajustar la insulina en función de lo que coma su hijo.
  • A esta edad, la alimentación y la forma de comer pueden ser un tema delicado para su hijo. Por lo tanto, preste atención a los problemas que puedan afectar al control del azúcar en la sangre. Uno de estos problemas se conoce como diabulimia. Las personas con diabulimia se saltan las inyecciones o se administran una dosis insuficiente de insulina. Lo hacen para perder peso o para evitar ganarlo. La diabulimia es una afección peligrosa. Esté atento a cualquier señal de que su hijo tenga dificultades para seguir el plan de alimentación. Si es necesario, póngase en contacto con el médico de su hijo para solicitar asesoramiento y ayuda.

La actividad física y su hijo

Al igual que la alimentación y la insulina, la actividad física desempeña un papel fundamental en el control del nivel de azúcar en la sangre de su hijo. Mantener una vida activa ayuda a reducir la cantidad de glucosa en la sangre de su hijo. Sin embargo, un exceso de actividad puede provocar que el nivel de azúcar en la sangre descienda demasiado. Por eso es importante que su hijo controle con atención su nivel de azúcar en la sangre mientras realiza actividad física. Hable con el médico para saber cómo debe equilibrar su hijo la actividad física con la alimentación y la insulina. La Asociación Estadounidense de Diabetes recomienda al menos 60 minutos de actividad física al día para los niños y adolescentes con diabetes.

La escuela y su hijo

Su hijo debe recibir una atención y un apoyo adecuados para la diabetes en la escuela:

  • Para asegurarse de que se satisfacen las necesidades de su hijo, anote el plan de control de la diabetes. Esto también se conoce como plan 504. Al comienzo del curso escolar, reúnase con los maestros de su hijo y con el resto del personal de la escuela. Explique el plan de tratamiento de su hijo. Anime a su hijo a llevar puesta en todo momento su identificación de alerta médica.
  • Hable con el personal escolar sobre la necesidad de que su hijo se controle los niveles de azúcar en la sangre y de que coma o beba cuando lo necesite.
  • Alguien de la escuela tendrá que administrar o supervisar las inyecciones de insulina de su hijo. Podría ser el personal de enfermería de la escuela, si lo hay.
  • Su hijo deberá llevar consigo un botiquín con los productos necesarios para el control de la diabetes. Este incluye material para medir los niveles de azúcar, medicamentos y azúcar de absorción rápida para casos de emergencia.
  • Informe a la escuela de que su hijo puede seguir realizando actividades físicas y participar en todas las actividades escolares.
  • El médico de su hijo puede enseñarle cómo hablar sobre la diabetes con los compañeros de clase.

La diabetes y la conducción

Es importante que le haga saber a su hijo adolescente que conducir conlleva una responsabilidad adicional. Su hijo debe comprobarse el nivel de azúcar en la sangre cada vez antes de ponerse al volante. Esto se debe a que un nivel bajo de azúcar en la sangre puede afectar a su capacidad para conducir. Su hijo debe tener a mano los productos para controlar el azúcar en la sangre (no en el maletero ni en el asiento trasero). Su hijo adolescente debe detenerse inmediatamente y tomar carbohidratos de absorción rápida si nota cualquier síntoma de hipoglucemia (nivel bajo de glucosa en la sangre). Colabore con el médico de su hijo para ayudarle a aprender a conducir de forma segura.

La diabetes y las relaciones sexuales

El sexo es un tema delicado para muchas familias. Sin embargo, cuando su hijo o hija tiene diabetes, hay aspectos adicionales que deben abordarse. El sexo, al igual que cualquier actividad física, puede provocar que el nivel de azúcar en la sangre aumente o disminuya rápidamente. Quedar embarazada puede suponer un gran riesgo para una adolescente con diabetes. Esto se debe a que unos niveles elevados de azúcar en la sangre pueden ser peligrosos tanto para la adolescente como para el feto. Por lo tanto, su hija debe ser consciente de los riesgos que conlleva un embarazo no deseado. Los niveles elevados de azúcar en la sangre también pueden aumentar el riesgo de contraer ITS (infecciones de transmisión sexual). Si le resulta difícil hablar sobre el sexo en casa, pida ayuda al médico.

El tabaco, el alcohol y las drogas ilegales

Fumar, incluidos los cigarrillos electrónicos, beber alcohol y consumir drogas ilegales es especialmente peligroso para los niños con diabetes. Pida al médico de su hijo que hable con él sobre la importancia de mantenerse alejado de estas sustancias. Asimismo, debe estar atento a cualquier señal de que su hijo fume, beba o consuma drogas ilegales. Esto implica mantenerse involucrado en su vida (consulte "Cómo mantenerse involucrado" más abajo). Hable con el médico de su hijo si cree que está fumando, bebiendo o consumiendo drogas ilegales.

Estrés, agotamiento y depresión

Controlar la diabetes puede suponer mucho esfuerzo. Es posible que usted o su hijo se sientan a veces cansados o abrumados. Esto puede provocar agotamiento. Es posible que su hijo cometa errores con mayor frecuencia a la hora de controlar su nivel de azúcar en la sangre. Si usted o su hijo se sienten agotados, ¡pidan ayuda!

Otra consecuencia del agotamiento puede ser la depresión. La depresión puede surgir cuando su hijo se da cuenta de que la diabetes no va a desaparecer. Póngase en contacto con el médico de su hijo inmediatamente si observa que su hijo:

  • Pierde interés por las actividades.
  • Se aleja de la familia y los amigos.
  • Muestra señales de sentirse impotente o desesperanzado.
  • Duerme demasiado o muy poco.
  • Tiene dificultades para concentrarse.
  • Muestra señales de fatiga, nerviosismo o ansiedad.
  • Llora con frecuencia.

Cómo mantenerse involucrado

La mejor manera de apoyar a su hijo es seguir involucrado en su vida. Los preadolescentes y adolescentes gestionan mejor la diabetes cuando los padres les ayudan en cada paso del camino. Colabore con su hijo para elaborar un plan de control que se adapte a su familia. Ayude a su hijo a seguir el plan actuando como su mentor. En ocasiones, será necesario ajustar el plan. Por lo tanto, mantenga un contacto estrecho con el médico de su hijo. Y no dude en pedir consejo cuando lo necesite.

Para obtener más información

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Author: Ignite Staff

Online Medical Reviewer: Dan Brennan MD

Online Medical Reviewer: Heather M Trevino BSN RNC

Online Medical Reviewer: Shaziya Allarakha MD

Date Last Reviewed: 04/01/2024

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